El parasol o sombrilla es un producto muy arraigado en nuestra sociedad, siendo en la
actualidad un artículo que se puede encontrar en cualquier casa y establecimientos y cuya finalidad es ser utilizado para protegerse del sol durante los días más calurosos y soleados. Siendo habituales encontrarlos en playas, terrazas, comercios, plazas, piscinas, etc.
La sombrilla o parasol es un producto que fue diseñado en china hace más de 4.000 años, extendiéndose después a las civilizaciones griega, egipcia y persa, caracterizándose en estas civilizaciones por ser utilizado exclusivamente por las clases nobles de la sociedad.
Con el paso de los siglos, este producto ha ido evolucionando, adaptándose a las necesidades que demandaba la sociedad en cada momento, obligando a las empresas encargadas de su fabricación a innovar y buscar nuevos materiales, diseños, formas y tamaños con los que cubrir estas demandas, hasta llegar al concepto actual de parasol.
Hoy día existen multitud de modelos, pudiendo encontrar en el mercado bases y estructuras de parasoles fabricadas en fibra de vidrio, acero inoxidable, aluminio o madera, otro de los componentes indispensables de este productos es la parte textil de la sombrilla, que es el área destinada a protegernos del sol y que puede estar hecha en plástico, acrílicas, vinilicas, etc. Y cuya principal finalidad es protegernos de los rayos UVA emitidos por el sol.
La principal ventaja de este tipo de productos es la facilidad para transportarlos y utilizarlos, ya que su reducido peso y el poco espacio que ocupan, nos permite manipularlos sin ningún tipo de esfuerzo.
Además para todos aquellos establecimientos públicos a los que la instalación de un toldo les supone un fuerte desembolso económico, la compra e instalación de parasoles en sus terrazas, darán solución a la necesidad de generar sombra en zonas exteriores en las que da el sol con intensidad y además verá reducida su inversión si lo comparamos con la instalación de un toldo.
